jueves, noviembre 3

Para mi amiga Chio

Gracias Chio,
te cuento que Joaquín (mi árbol bonsái) ya no se llama así. Es que su nombre es también el de uno de los hijos del Jefe del área administrativa y le quité la etiqueta de papel que le había puesto para no chocar con este señor.
¿Sabes? Una de las cosas que he aprendido de mi viaje, es darme cuenta que la vida apresurada es vida que se pierde, y que no es lo mismo ser lento que tomarse un tiempo para saborear cada minuto, estar presente, sentir el aire, relajar el cuerpo.
Es una lección que todavía estoy terminando de hacer mía.