Sí, querida Chío, gracias, gracias porque me permitiste abrirme, porque recibiste lo que escribí con cariño, pudiendo fluir al compartir mucho de lo que ahora me es más importante.
Tengo una cosa clara, que cada uno de nosotros tiene por única misión a sí mismo. Acaso de nosotros puede depender algo de lo esencial de la naturaleza? Desde un respiro, el movimiento de una hoja con el viento, el nadar de un pez, hasta el girar de los planetas, todo tiene su propio impulso, su particular causa.
Entonces María Gracia, tendrá sus propios descubrimientos, sus preguntas, sus respuestas, sus ahnelos, sus sueños. Yo trataré de cuidarla mientras no puede valerse por sí misma, y como tú me escribiste, mostrarle un hombre feliz como padre, para que cuando ame, piense en un hombre feliz como pareja.
Un beso Chío, gracias por tu cariño y por el regalo de un lindo comenzar el día.
Rafa.


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